HISTORIA DE AL ANDALUS Capítulo 4. Sierra Morena entre Reinos de Taifas y el Imperio Almorávide

Francisco José Pérez Fernández: Historiador

Restos de un torreón del castillo de Vilches (obra de mampostería castellana). Durante el final de la época almorávide el castillo de Vilches, junto con otras fortalezas y castillos de Sierra Morena Oriental adquirieron gran importancia, siendo reforzados por los almorávides para controlar las incursiones que con más frecuencia realizaban los castellanos en al-Andalus a través del Puerto del Muradal. 

Fue durante los reinados de Alfonso VI y Alfonso VII, el Emperador, reyes de Castilla, cuando la presencia de este reino cristiano aumento de manera importante en el norte de Andalucía. Sin duda, la toma en 1085 de la taifa de Toledo por Alfonso VI, hizo más proclives las incursiones castellanas de desgaste al otro lado del Puerto del Muradal desde dicha taifa ya que se trasladó la frontera desde el río Duero al rio Tajo. El control por parte del reino castellano de esta importante taifa provocó la solicitud de ayuda y la intervención almorávide, con el inicio de una nueva etapa en la Historia de al-Andalus.
En 1086, el sultán almorávide Ibn Yusuf Tasfín entro en la península, derrotando a Alfonso VI en la batalla de Zalaqa

Tres años después retornó, pero esta vez fracasó debido a los enfrentamientos con los andalusíes. Ante esta delicada situación en la que los andalusíes se oponían al control almorávide, estos últimos tuvieron que ir apoderándose poco a poco de los reinos andalusíes después de declararlos ilegítimos entre 1090 y 1094. La nueva ciudad que se erigió como capital almorávide fue Granada, desde donde se controló el territorio por medio de delegados relegando a los andalusíes a cargos secundarios, postura que trajo el descontento a las clases altas andalusíes

Tras un primer periodo donde acrecentaron sus fronteras en perjuicio de los reinos cristianos gracias a victorias como la de la batalla de Uclés, donde falleció el hijo de Alfonso VI en 1108, volviendo la frontera a la línea del Tajo y entrando en Zaragoza, los problemas que surgieron en la toma de Valencia, que no pudo ser tomada hasta la muerte de Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” o los fracasos en el asedio de Toledo, anunciaron las debilidad del poder militar almorávide que poco a poco se iba disipando. 
A partir de ese momento el agotamiento de los almorávides se va acrecentando como consecuencia, entre otras, de la pérdida de Zaragoza en 1119 que fue tomada por Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y la campaña realizada por este monarca en al-Andalus o las continuas correrías realizadas por los castellanos con el objetivo de conseguir botines en al-Andalus. Los trabajos de fortificación del territorio junto con el incremento de los impuestos propagaron el descontento entre la población andalusí, que debido a los ecos de las derrotas almorávides en el Magreb frente a los almohades retiraron poco a poco su apoyo a los primeros.   

En este escenario solo fue cuestión de tiempo que algunos de los lideres andalusíes intentaran eliminar el control de los almorávides en su región, dando lugar a los que se ha conocido como Segundos Reinos de Taifas. Al mismo tiempo, el reino de Castilla, con Alfonso VII, conquistaba nuevas zonas en al-Andalus entre las que destacaban Baeza, Almería, Calatrava y Úbeda en 1147, e intentaba tomar sin éxito otras plazas fuertes como Jaén entre 1151 y 1153. En 1155, el rey castellano afianzaría sus posesiones en los pasos de Sierra Morena, conquistando Andújar, Santa Eufemia y Pedroche. 

Pero los almohades entraron en la península, tomando poco a poco las plazas que todavía estaban bajo control almorávide y haciendo retroceder al monarca Alfonso VII. Por ese motivo, el rey castellano decidió ceder algunas de sus nuevas conquistas en la frontera a súbditos musulmanes, repoblando de esta manera Sierra Morena Oriental y afianzando su control en la comarca. En 1155, Baños se lo cedió a Abdelaziz de Baeza y Linares a Suero Díaz. En 1156, Bailen y Segral a Abdelaziz de Baeza y la mitad del Tierzo a Pedro García, alcaide de Baeza. Aunque finalmente la situación se le complicó con la conquista de Granada por parte de los almohades a los almorávides en el año 1156.  

Por lo tanto, Sierra Morena se convirtió en una zona de vital importancia, que viviría continuamente en conflicto por las idas y venidas de ambos ejércitos. La importancia de nuestra región fue tal que en 1157, Alfonso VII, rey de Castilla, falleció en las estribaciones del puerto del Muradal cuando regresaba sin éxito de intentar defender la ciudad de Almería, que estaba siendo atacada por los almohades y que fue conquistada por estos durante ese mismo año.

Con la muerte del monarca castellano, los almohades aumentaron sus conquistas e influencia a pesar de la oposición de algunos reyes y caudillos andalusíes como Muhammad Ibn Said Ibn Mardanis, señor de Valencia y Murcia, conocido como el “Rey Lobo”, que en 1159 tomaría Jaén, Baeza y Úbeda, utilizando Vilches como estilete en sus incursiones contra los almohades. Pero al final, el poder almohade se impuso en la antigua kura de Yayyan, tomando Jaén, Úbeda, Baeza, Quesada y Vilches. A partir de ese momento, los almohades comenzaron a hostigar a los castellanos en La Mancha.

No obstante, debemos de tener en cuenta que en la Península ibérica durante la Edad Media, la frontera se convertía en la mayoría de las ocasiones en un espacio abierto en el que coexistían musulmanes y cristianos de una manera pacífica, y en donde, además de guerra y confrontación, había largos periodos de intercambios entre ambas sociedades, desarrollándose una solida cultura del pacto, poco comprendida y criticada por los pueblos cristianos y musulmanes que vivían fuera de la Península Ibérica.

Para saber más:
Aguirre Sádaba, F. J. y Jiménez Mata, M. C., Introducción al Jaén islámico (Estudio Geográfico-Histórico), Jaén, Instituto de Estudios Giennenses, 1979.
Castillo Armenteros, J. C., «La evolución de las fortificaciones medievales del Alto Guadalquivir. Propuestas desde la investigación arqueológica», en V Jornadas de estudios históricos: «El reino de Jaén, una tierra de castillos», Jaén, Delegación Provincial de Jaén de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, 1999, págs. 11-56.
Eslava Galán, J., Los Castillos de Jaén, Granada, Universidad de Jaén y Ediciones Osuna, 1999. 
Pérez Fernández, F. J., El Castillo de Tolosa, Bubok Publishing S.L., 2013.
Salvatierra Cuenca, V., El Alto Guadalquivir en época islámica, Universidad de Jaén, 2006.

Ruiz Gómez, F., «La Mancha en el siglo XII: sociedades, espacios, culturas», en Studia Historica. Historia medieval, 2006; 24: págs. 113-126.

Compartir
Facebook
Google+
https://www.magrebies.com/historia-de-al-andalus-capitulo-4/
Twitter
YouTube
Instagram

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.